lunes, 23 de septiembre de 2013

Todos merecemos ser felices

Después de todo, las chicas soñamos con el príncipe azul. Pero todas sabemos que no existen los príncipes. Este hecho no siginifica que no podamos ser felices. 

La felicidad debería ser un derecho universal para todos, pero no todos tienen acceso a ella. Algunos consideran que la felicidad es tener ropas lujosas, joyería exclusica, coches fabulosos, grandes fiestas ... para otros la felicidad es poder comer algun plato decente o simplemente seguir vivo. 

Nuestro mundo está lleno de desigualdades y parece ser que la felicidad se convierte en un privilegio para unos pocos, pero todos merecemos ser felices. 

Hallar la felicidad es cuestión de saber buscar bien. Podemos ser los más ricos del universo, pero no tener a nadie con quién compartir estas riquezas; podemos formar parte de una família de clase media, tener algo que comer y algún capricho para disfrutar y estar agradecidos por poder disfrutar de los placeres simples de la vida o podemos vivir envueltos de conflictos, enfermedades, pobreza... y tener una família con quién compartir un día más de vida y poder seguir luchando para conservar lo que tenemos, un día más de vida.

***

Mi felicidad consiste en que me sorprenda la vida cada día.
Estoy segura que todas las personas del mundo son felices, no necesitamos mucho, solo que nos sorprendan. Pequeños instantes, eternos momentos de felicidad.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Viviendo en un vertedero

La noche pasada estaba sentada en el parque dónde nos besamos por primera vez y no podia dejar de pensar en ti, de recordar ese momento y de querer revivirlo.

Fue una noche preciosa, luna llena, estrellas en la noche y poesía en mi corazón, besos salados y carícias dulces, instantes de pasión que no pensé jamás que terminarian. Solo era una niña y soñé, imaginé que seria tu princesa el resto de los días.
Fui ilusa. No existen ni las princesas ni los príncipes, solo ladrones: ladrones de besos, ladrones de instantes perfectos, ladrones de millones de euros ... 
Nada es mas triste que ver cómo tus vecinos pasan penúrias por culpa de unos cuantos ladrones, ladrones con corbata y ladrones con corona.

Pero algo me dice que los larones de besos son los que dejarías entrar en tu casa para robar. Ven, entra en mi habitación y robame todos los besos y carícias del mundo, ven y hazme el amor, pues es algo que jamás se acabará. Tengo todo el amor para darte y mil noches para pasarlas junto a ti.
Quiero vivir instantes infinitos contigo, sé que aún nos queda mucho camino que recorrer juntos y muchos besos que robarnos, porque yo también soy ladrona de besos. 

***

Si no existen ni los príncipes ni las princesas, ¿qué es el mundo dónde vivimos? Un vertedero lleno de ladrones con corbata, miseria y desolación.
Dicen que la esperanza es lo último qus se pierde, pero para vivir en el vertedero tienes que desprenderte de ella, por tu propia voluntad o a cuchillazos por la espalda. Y es que además de robar también asesinan sin mancharse las manos, pero su alma y su conciencia son más negras que el carbón. 

***

Cada vez entiendo mejor porque queremos irnos del vertedero, pero antes debemos cambiar la maquinaria, está oxidada. 

Fuera la corona, fuera las corbatas y levantemos las hoces, ya se acerca la hora de la siega. Preparemonos para salir del vertedero, para construir un mundo dónde los únicos ladrones sean los de besos y la única realeza sea cada persona, un mundo lleno de libertad, igualdad y solidaridad. 
Retomemos la esperanza y las ganas de vivir en libertad que nos caracterian, somos luchadores y lucharemos hasta ganar. Siempre.

miércoles, 31 de julio de 2013

El lápiz destripaba las hojas

El poeta estaba loco. Fugado de un manicomio, se escondió en una oscura cueva habitada por la demancia de un cazador loco cuyo único fin era encontrar el oso negro. Dicha demencia entró en el cuerpo del poeta loco y aumentó aún más su insania. 

El poeta empezó a escribir sonetos sobre la muerte del oso negro, describiendo cómo el cazador que llevaba años acechandole rebanaba su cuello y se manchaba las manos de esa sangre oscura y deliciosa. Disfrutaba contemplando las fauces de la bestia y pensando cuántas víctimas habrían caído en ellas. En aquel instante, poeta y cazador se fundieron en uno, llevando al límite a un pobre hombre. Bajo sus pies, descansaba el cuerpo del oso negro, le arrancó la piel de cuajo y se cubrió su débil cuerpo. Se sentía poderoso: estaba cubierto por la sange y la piel que le habían llebado a la demencia. 

El lápiz del poeta no paraba de moverse, cada vez, estaba más sediento de la sangre del animal y el lápiz destripaba las hojas como el cazador destripaba el oso. Su sed no tenía fin y sus manos tampoco veían el desenlace de tal atrocidad. 

Días después, apareció el cadáver de un hombre delgado, con el rostro apagado y la ira en la mirada. Estaba desfigurado, tenía rasguños por todo el cuerpo y un cuaderno bajo el brazo.

martes, 30 de julio de 2013

"Nací para robar rosas de las avenidas de la muerte" Bukowski

Si yo fuera lágrimas seria de azúcar, pues no hay sensación más dulce que se llora con dulzuras. Si el morir nos hace llorar, que el llorar sea lo más dulce que experimentemos, la libertad tiene sabor dulce. 
Cuando era una niña me preguntaba por qué nací, qué era el destino y que haría en la vida. Poco tiempo ha pasado des de entonce y ya conozco la respuesta: nací para robar besos de las avenidas de la muerte, para llenar de dulzura las lágrimas de tristeza que ella nos produce.

lunes, 29 de julio de 2013

Hay un dinosaurio en el cajero automático

Hay un dinosaurio en el cajero automático y ha roto el cristal de la puerta. Pedazos de cielo esparcidos por enmedio de la calle, pedacitos de cristal creando un mundo mejor, lleno de colores y de alegrías. Nadie se dietiene a recojer el estropicio, todos obian el hecho de que hay un dinosaurio en el cajero automático.
Las calles se llenan con la hora punta de la tarde: autobuses llenos de estudiantes, coches con ejecutivos, madres con sus niños, abuelos que pasean ... las calles empiezan a cobrar vida, pero nadie gira la vista para aberiguar por que hay trozos de vidrio por el suelo, nadie se da cuenta que hay un dinosaurio en el cajero automático.
Un joven estudiante de medicina espera frente al cajero, conectado con su móvil olvida completamente su alrededor, olvida que hay un dinosaurio en el cajero automático, solo espera a su chica. Llega. Se dan un beso. Un beso que vuela por toda la ciudad. Efímero. Eterno. Un segundo en el paraíso basta para poder pasar por alto las estupideces de este mundo, como por ejemplo, hay un dinosaurio en el cajero automático.